Los peligros de los productos antipulgas

Las pulgas son insectos pequeños (de 1,5 a 3,3 mm de largo) sin alas, muy ágiles, de color generalmente oscuro que se alimentan de la sangre de mamíferos y aves. La pulga común (Pulex irritans), la del perro (Ctenocephalides canis) y la del gato (Ctenocephalides felis) son huéspedes intermediarios de cestodos (tenías o solitarias) como Dipylidium caninum o Hymenolepis diminuta, los cuales además de transmitirse a perros y gatos pueden parasitar al hombre.

Muchos animales son alérgicos a sus picaduras, provocándole erupciones muy molestas convirtiéndose en una auténtico calvario.

Normalmente usamos productos tóxicos recomendados por las marcas comerciales (incluso por los veterinarios) con el fin de controlarlas y desconocemos el papel nocivo que juega en la salud de nuestra mascota, incluso en nosotros mismos.

Estos productos se venden como productos seguros e inocuos para el animal, sin embargo, en las etiquetas podemos encontrar frases como “Evitar el contacto con las manos o cualquier otra parte del cuerpo” o “Lavarse las manos con agua y jabón tras la aplicación del producto”. Seguro que la mayoría de la gente no se para a leer tales indicaciones, pero si reflexionas un poco sobre ellas da qué pensar. ¿Qué producto puede ser tan nocivo para nosotros que pueda beneficiar a nuestras mascotas? La respuesta es simple y clara: Ninguno. La piel es piel. Además por muy bien que nos lavemos las manos pueden quedar residuos y provocarnos problemas de salud a la larga de su utilización.

Uno de los problemas de estos antipulgas es el uso descontrolado y desinformado que hay sobre este tipo de productos. Al igual que existe un control en los tratamientos con antibióticos debido a la aparición de resistencias, el mal uso de los antipulgas esta creando la selección de pulgas más fuertes y que sobreviven a los insecticidas habituales, con lo cual se tiende a comercializar productos más agresivos y más tóxicos para el organismo.

A continuación os hablo de los componentes que os podéis encontrar habitualmente en vuestros productos antipulgas (si pincháis la imagen podéis verla en grande):

Diacinón: es un organofosforado extremadamente tóxico tanto por contacto como por ingestión. Se consideran responsables de la mayoría de intoxicaciones de mascotas, disminuyendo la actividad colinesterasa (envía señales nerviosas) paralizando los nervios. Inicialmente provocan salivación, defecación y micción involuntaria, vómitos… pero si evolucionan, estos síntomas pueden llegar a dificultad para mantenerse en pie, debilidad, convulsiones, temblores, midriasis, ojos lagrimosos, bradicardia y disnea.

El Fipronil, Piriprol, imidacloprid, permetrina y piriproxifeno: Estos principios activos son los más habituales en los insecticidas tipo pipeta, cuyo uso está muy extendido. Se aplican en el dorso del animal y se reparten por todo el cuerpo, cuando las pulgas llegan al animal ingieren el veneno y mueren. Sin embargo tienen muchos efectos tóxicos y han causado cáncer en animales, alteración de los niveles de hormonas tiroideas, crisis convulsivas y enfermedades cutáneas graves con desprendimiento de partes de la piel, dificultad respiratoria, aumento del tamaño hepático, abortos y muchos otros efectos.

La selamectina es un derivado sintético de la ivermectina, ingrediente principal de las pipetas Stronghold de Pfizer, tiene un rango de seguridad bastante amplio, pero su intoxicación produce síntomas nerviosos como babeo, ataxia, depresión, pupilas dilatadas, temblores, coma y en algunos casos la muerte.

Piretrinas naturales y piretroides sintéticos (Tetrametrina y Permetrina): Se consideran los menos tóxicos para los mamíferos de todos los insecticidas. Suelen usarse en sprays o champús. Causan una rápida parálisis del sistema nervioso del insecto y aunque muchos mueren, otros muchos se recuperan en pocas horas, debiendo repetir las aplicaciones para su total efectividad. Aún siendo los más seguros pueden causar dermatitis y reacciones alérgicas sistémicas. La ingestión puede ocasionar dolor epigástrico, náuseas, vómitos, cefalea, vértigo, anorexia, fatiga, opresión torácica, visión borrosa, parestesia y palpitaciones, fasciculaciones en músculos de las extremidades y disturbios de la conciencia. El uso prolongado puede causar un ligero daño hepático.

¿Qué opciones tenemos para controlar las pulgas?

El mejor enfoque para controlar las pulgas consiste en empezar con las opciones más naturales y menos tóxicas posibles, pasando a productos más fuertes sólo si no se consiguen resultados con los primeros.

La limpieza en el hogar es otro factor muy importante, ya que aunque consigamos eliminar todas las pulgas adultas de nuestra mascota, pueden haber huevos o larvas de pulgas diminutas en el suelo, grietas, alfombras, mantas, etc. que en 2 a 20 semanas (en verano tardan 2 semanas) se convertirán de nuevo en pulgas que infestarán a nuestras mascotas y porqué no… a nosotros mismos.

Si nuestra mascota tiene pulgas, además de usar un producto antipulgas adecuado, deberemos pasar la aspiradora, realizar coladas frecuentes, limpiar el mobiliario concienzudamente al menos una vez a la semana. Si hay una gran infestación, es conveniente colocar un collar antipulgas (una parte de collar antipulgas) en el interior de la bolsa de la aspiradora para matar todas las pulgas adultas que sean succionadas y así evitar que escapen. Es muy recomendable labar el colchón de nuestra mascota con agua caliente y jabón al menos una vez a la semana. Todos los estadíos de las pulgas son muy sensibles al calor.

Deberemos bañar al animal utilizando un champú natural antipulgas (al menos al empezar), como por ejemplo los que contienen d-limoneno (solo para perros, en gatos es tóxico).

El cepillado del animal con cepillos antipulgas también es muy importante, estos atrapan las pulgas para poder eliminarlas con mayor facilidad. Dependiendo del nivel de infestación y de la época del año, esto puede hacerse a diario ( a principio del verano), semanal o mensualmente. Coloque al perro sobre una toalla vieja para atrapar posibles mechones de pelo y suciedad de pulgas. Las zonas más importantes a tener en cuenta son en torno a la cabeza, el cuello, el dorso y las extremidasdes traseras. Cuando atrape los pequeños bichos, sumerja el peine en un recipiente con agua caliente y jabón y deshágase de ellos.

Si vive en una casa con cesped, deberemos mantenerlo corto para que el sol pueda penetrar y matar las larvas. El riego periódico también ahoga a las pulgas en desarrollo. No utilice plaguicidas para matar hormigas, ya que éstas se alimentan de larvas y huevos de pulgas.

Una o dos veces al año, esplvoree tierra refinada de diatomeas a lo largo de las paredes, bajo los muebles, y el grietas y rincones a los que no puede llegar con el aspirador. Aunque el contacto con la piel es inofensivo, es dañino para muchos insectos y sus larvas, incluidas las pulgas.las finas partículas que contiene la tierra matan los insectos atacando la capa cerosa que recubre sus esqueletos externos. A continuación, los insectos se secan y se mueren. No es recomendable utilizarla a menudo ni directamente sobre la piel del animal, ya que levanta mucho polvo y no es recomentable inhalarla. La tierra de diatomeas que se vende para los filtros de piscinas no sirve puesto que esta demasiado triturads y las finas partículas podrían inhalarse más fácilmente causando inflamación crónica.

Sin duda es un principio a la hora de controlar plagas de estos molestos parásitos, pero si no tenemos más opción que recurrir a productos antipulgas, recordad que es importantísimo empezar por los menos tóxicos como las piretrinas naturales. No dependen de ello nuestra comodidad, sino la salud de nuestra mascota y de nosotros mismos.

Mi objetivo no es alarmar a nadie, sino informar lo que nadie se ha parado a informarnos, de manera que podamos ser precavidos y consecuentes con la aplicación de estos productos.

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